Las rosas no duran nada...

Varias veces he escuchado personas decir que no les gusta que les regalen rosas porque no duran nada. Es cierto, las rosas duran un par de días, máximo una semana.
Pero, detrás de cada enunciado que expresamos hay algo que debemos analizar sobre nosotros mismos.
Cuando yo digo no me gustan las rosas porque no duran, se mueren rápido, debo analizar cómo estoy experimentando la vida.
Querer algo por el tiempo que pueda durarte es un sintoma de apego. Nada en esta vida es eterno. Si nos relacionamos con las personas pensando que las tendremos en nuestras vidas eternamente, nos hacemos daño, nos volvemos codependientes, y es ahí cuando empiezan nuestros dramas.
Cada cosa que hay en nuestras vidas tiene un principio y un fin, lo es nuestra mera existencia.
Todo es temporal. Nada nos pertenece y nada externo a nosotros puede en realidad proporcionarnos el goce que deseamos experimentar.
Una flor cortada al igual que una planta que puedes sembrar pueden morir en cualquier momento. Lo que hace a esa planta o a esa rosa especial, eres tú, tu capacidad de admirarla, de disfrutarla mientras esta viva.
El punto aqui es aprender a disfrutar todos los procesos de nuestras vidas. Aprender a disfrutar las cosas mientras duran porque en algun momento se marchitaran y moriran.
Todo a tu alrededor puede ser maravilloso siempre y cuando tú así lo quieras.
Aprendamos a disfrutar de las cosas por lo que son, sin apegos, sin condiciones, y agradeciendo cada día porque nos alegran la vida, porque son de utilidad para nosotros.

La esencia de la vida está en el agradecer.

#palabrasesmeraldas 
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