Yo Decido

Podrás herir mi ego...
Podrás rechazar mi compañia...
Podrás evitar mi mirada cálida...
Podrás ahogar mi voz en tu desdicha...
Podrás mentirme mil veces...
Podrás no repetir mi nombre...
Podrás hacer muchas cosas para evitar recordarme...
Sin embargo, no podrás evitar que YO decida cada día ser el AMOR.
Yo decido cómo obtengo mi felicidad. 

Un nudo de amor


En una junta de padres de familia de cierta escuela, la directora resaltaba el apoyo que los padres deben darle a los hijos. También pedía que se hicieran presentes el máximo de tiempo posible. Ella entendía que, aunque la mayoría de los padres y madres de aquella comunidad fueran trabajadores, deberían encontrar un poco de tiempo para dedicar y entender a los niños.

Sin embargo, la directora se sorprendió cuando uno de los padres se levantó y explicó, en forma humilde, que él no tenia tiempo de hablar con su hijo durante la semana. Cuando salía para trabajar era muy temprano y su hijo todavía estaba durmiendo. Cuando regresaba del trabajo era muy tarde y el niño ya no estaba despierto.

Explicó, además, que tenía que trabajar de esa forma para proveer el sustento de la familia. Dijo también que el no tener tiempo para su hijo lo angustiaba mucho e intentaba redimirse yendo a besarlo todas las noches cuando llegaba a su casa y, para que su hijo supiera de su presencia, él hacía un nudo en la punta de la sabana que lo cubría.

Eso sucedía religiosamente todas las noches cuando iba a besarlo. Cuando el hijo despertaba y veía el nudo, sabía, a través de él, que su papá había estado allí y lo había besado.

El nudo era el medio de comunicación entre ellos. La directora se emocionó con aquella singular historia y se sorprendió aún más cuando constató que el hijo de ese padre era uno de los mejores alumnos de la escuela.

El hecho nos hace reflexionar sobre las muchas formas en que las personas pueden hacerse presentes y comunicarse entre sí. Aquel padre encontró su forma, que era simple pero eficiente. Y lo más importante es que su hijo percibía, a través del nudo afectivo, lo que su papá le estaba diciendo.

Algunas veces nos preocupamos tanto con la forma de decir las cosas que nos olvidamos de lo principal, que es la comunicación a través del sentimiento. Simples detalles como un beso y un nudo en la punta de una sábana, significaban, para aquel hijo, muchísimo más que regalos o disculpas vacías.

Es válido que nos preocupemos por las personas, pero es más importante que ellas lo sepan, que puedan sentirlo. Para que exista la comunicación es necesario que las personas "escuchen" el lenguaje de nuestro corazón, pues, en materia de afecto, los sentimientos siempre hablan más alto que las palabras.

Es por ese motivo que un beso, revestido del más puro afecto, cura el dolor de cabeza, el raspón en la rodilla, el miedo a la oscuridad.

Las personas tal vez no entiendan el significado de muchas palabras, pero saben registrar un gesto de amor. Aunque ese gesto sea solamente un nudo.

La paciencia no es una virtud...

Photo por Sarah Dorweiler on Unsplash
Alguna vez has dicho: "no tengo manos para las plantas...a mi todas se me mueren"?
Si se te hace difícil mantener una planta o hacer germinar una semilla, entonces sigue leyendo...

Yo era de las que compraba plantas y nunca me duraban; siempre se morían al cabo de unos días.  Trataba de cuidarlas, echándoles suficiente agua para que estuvieran húmedas; les echaba abono para que, según yo, crecieran más bonitas y tuvieran muchas flores. Yo quería que mis plantas estuvieran hermosas siempre, y al momento en que una hoja empezaba a marchitar, yo me desesperaba y de inmediato les empezaba a cambiar la tierra, a ponerle mas abono o a cambiarlas de lugar.  Siempre se me terminaban muriendo las plantas y al mismo tiempo mis ilusiones de tener un jardín decente (no espectacular) en mi patio.
Recuerdo que un día, reflexionando sobre mis intentos fallidos,  llegue a la conclusión de que mis intenciones eran buenas, pero no eran las correctas. Estaba cuidando mis plantas demás. Si les echaba agua, les echaba demasiado y las raíces se empezaban a podrir. Si les echaba abono, les echaba demasiado, haciendo que las raíces también se pudrieran. Era inútil… y cada intento fallido me frustraba. 

Así nos pasa a muchos a menudo, ya sea con una flor que queramos sembrar, con un amor,  o con algún sueño que tengamos en lo más profundo de nuestro corazón, y no hayamos podido realizar.

Aquel día, mirando una de las muchas plantas que había comprado, me puse a analizar lo que hacía y entendí que dentro de mí había desesperación; quería ver las plantas crecer muy rápido, y mi intención estaba enfocada más en el resultado que en el proceso.

En mi había algo más que desesperación, había una desconexión con el universo, con todo lo que me rodea. Empecé a reflexionar sobre por qué otras personas si podían cuidar sus plantas y hacerlas florecer saludables y bellas…entendí que ellos gozaban de algo que yo aún no había desarrollado en mi: paciencia. 

Las personas que se dedican a la jardinería disfrutan por completo el momento en que están con sus plantas, cuando las podan, cuando las riegan.  Para ellos, el regar sus plantas no es solo echarles agua, es nutrir sus raíces, es pensar en que cada gota de agua que cae está alimentando las raíces de una forma mágica. Para ellos, una planta nutrida, es sinónimo de una primavera florida. Ellos tienen paciencia, se dedican a cuidar las plantas con cariño, en vez de desear que sólo tengan flores.

El mensaje de hoy es: para que algo de frutos, hay que cuidarlo con amor y con paciencia. Debemos aprender a querer las cosas por lo que son y no por lo que puedan llegar a ofrecer. Cuando somos pacientes, entendemos que cada cosa tiene su tiempo y que aunque las cosas vayan lentas, en algún momento todo puede tornarse diferente. La paciencia no es una virtud; la paciencia es un don. Aprender a ser pacientes es el más difícil de los talentos. Aprender a ser pacientes nos amplía los horizontes, nos abre las puertas hacia nuestro ser.  Ser pacientes no es solo esperar a que algo pase, es tener confianza plena, y comprender que no debemos forzar nada porque todo es perfecto tal cual.

Este mensaje lo podemos aplicar (también) a el amor. Sentir amor es también sentir respeto, admiración y comprensión por el otro; es aceptar que los demás son lo que deben ser, sin interferir en sus procesos. El hecho de que estemos en un relación de pareja, no implica que tengamos que intervenir en el aprendizaje y crecimiento de los demás. Basta con ofrecerles nuestro amor, nuestro apoyo y dejarles ser.

Me complace mucho decirles que, gracias a esa reflexión en mi balcón, ahora tengo unas flores hermosísimas. Ahora puedo crecer cualquier planta porque mi intención cambió.  Ya no sólo deseo tener flores hermosas, ahora me enfoco en darles mis mejores energias, aprender de ellas, nutrir sus raíces con amor. Me da mucha satisfacción ver cómo crecen, cómo salen sus hojas, como se reproducen… 
Este es el sentido verdadero de la vida: ir disfrutando el proceso de las cosas, ver cómo la vida nos transforma y aprender de todo lo que nos rodea.

Les invito a que piensen en esto y reflexionen sobre cuánto amor y comprensión están ofreciendo en sus relaciones, en alcanzar sus sueños, en ser plenamente felices. 

Les deseo felicidad.

-Palabras Esmeraldas