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La paciencia no es una virtud...

Photo por Sarah Dorweiler on Unsplash
Alguna vez has dicho: "no tengo manos para las plantas...a mi todas se me mueren"?
Si se te hace difícil mantener una planta o hacer germinar una semilla, entonces sigue leyendo...

Yo era de las que compraba plantas y nunca me duraban; siempre se morían al cabo de unos días.  Trataba de cuidarlas, echándoles suficiente agua para que estuvieran húmedas; les echaba abono para que, según yo, crecieran más bonitas y tuvieran muchas flores. Yo quería que mis plantas estuvieran hermosas siempre, y al momento en que una hoja empezaba a marchitar, yo me desesperaba y de inmediato les empezaba a cambiar la tierra, a ponerle mas abono o a cambiarlas de lugar.  Siempre se me terminaban muriendo las plantas y al mismo tiempo mis ilusiones de tener un jardín decente (no espectacular) en mi patio.
Recuerdo que un día, reflexionando sobre mis intentos fallidos,  llegue a la conclusión de que mis intenciones eran buenas, pero no eran las correctas. Estaba cuidando mis plantas demás. Si les echaba agua, les echaba demasiado y las raíces se empezaban a podrir. Si les echaba abono, les echaba demasiado, haciendo que las raíces también se pudrieran. Era inútil… y cada intento fallido me frustraba. 

Así nos pasa a muchos a menudo, ya sea con una flor que queramos sembrar, con un amor,  o con algún sueño que tengamos en lo más profundo de nuestro corazón, y no hayamos podido realizar.

Aquel día, mirando una de las muchas plantas que había comprado, me puse a analizar lo que hacía y entendí que dentro de mí había desesperación; quería ver las plantas crecer muy rápido, y mi intención estaba enfocada más en el resultado que en el proceso.

En mi había algo más que desesperación, había una desconexión con el universo, con todo lo que me rodea. Empecé a reflexionar sobre por qué otras personas si podían cuidar sus plantas y hacerlas florecer saludables y bellas…entendí que ellos gozaban de algo que yo aún no había desarrollado en mi: paciencia. 

Las personas que se dedican a la jardinería disfrutan por completo el momento en que están con sus plantas, cuando las podan, cuando las riegan.  Para ellos, el regar sus plantas no es solo echarles agua, es nutrir sus raíces, es pensar en que cada gota de agua que cae está alimentando las raíces de una forma mágica. Para ellos, una planta nutrida, es sinónimo de una primavera florida. Ellos tienen paciencia, se dedican a cuidar las plantas con cariño, en vez de desear que sólo tengan flores.

El mensaje de hoy es: para que algo de frutos, hay que cuidarlo con amor y con paciencia. Debemos aprender a querer las cosas por lo que son y no por lo que puedan llegar a ofrecer. Cuando somos pacientes, entendemos que cada cosa tiene su tiempo y que aunque las cosas vayan lentas, en algún momento todo puede tornarse diferente. La paciencia no es una virtud; la paciencia es un don. Aprender a ser pacientes es el más difícil de los talentos. Aprender a ser pacientes nos amplía los horizontes, nos abre las puertas hacia nuestro ser.  Ser pacientes no es solo esperar a que algo pase, es tener confianza plena, y comprender que no debemos forzar nada porque todo es perfecto tal cual.

Este mensaje lo podemos aplicar (también) a el amor. Sentir amor es también sentir respeto, admiración y comprensión por el otro; es aceptar que los demás son lo que deben ser, sin interferir en sus procesos. El hecho de que estemos en un relación de pareja, no implica que tengamos que intervenir en el aprendizaje y crecimiento de los demás. Basta con ofrecerles nuestro amor, nuestro apoyo y dejarles ser.

Me complace mucho decirles que, gracias a esa reflexión en mi balcón, ahora tengo unas flores hermosísimas. Ahora puedo crecer cualquier planta porque mi intención cambió.  Ya no sólo deseo tener flores hermosas, ahora me enfoco en darles mis mejores energias, aprender de ellas, nutrir sus raíces con amor. Me da mucha satisfacción ver cómo crecen, cómo salen sus hojas, como se reproducen… 
Este es el sentido verdadero de la vida: ir disfrutando el proceso de las cosas, ver cómo la vida nos transforma y aprender de todo lo que nos rodea.

Les invito a que piensen en esto y reflexionen sobre cuánto amor y comprensión están ofreciendo en sus relaciones, en alcanzar sus sueños, en ser plenamente felices. 

Les deseo felicidad.

-Palabras Esmeraldas

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